martes, 4 de junio de 2013

ESTOICO

La antigua ciudad  griega de Atenas es conocida por sus escuelas de filosofía moral. La escuela estoica es una de las más representativas. Su fundador fue Zenón de Citio (336-264 a.C.). Zenón se ponía a predicar en un pórtico de Atenas. Los que seguían esta filosofía eran llamados, por esta razón, Στωϊκός (Stoikos), de Ποικίλη Στοά (Poikile Stoa  = Pórtico Pintado). 

Para los estoicos la virtud fundamental para alcanzar la felicidad era aceptar de buen grado el destino, pues todo lo que sucede en el Universo, sucede de forma necesaria. Pero, además, estaban convencidos de que todo lo que sucedía, aunque no siempre nos lo pareciera, era bueno y racional, pues el universo, decían, estaba gobernado por una Razón Universal que algunos estoicos identificaban con la Divinidad. Así, la muerte, el dolor, los golpes de la vida, etc., todo tenía una razón de ser. En vez de lamentarnos por ello, debíamos aceptarlo y sacar provecho de las adversidades para hacernos fuertes y forjar nuestro carácter. Y es que los estoicos pensaban que era inútil rebelarse contra lo que de todos modos ha de suceder, porque todo lo que es exterior a nosotros está determinado y no podemos cambiarlo, pues no depende de nosotros. Pero si dependía de nosotros lo que está en nuestro interior, o sea, la manera en que interpretamos las cosas que suceden; de nosotros depende que nos afecten y nos perturben mucho o que apenas nos afecten. Y es que para los estoicos lo que perturba el alma no son las cosas que suceden a nuestra alrededor, sino la imagen que nos formamos de ellas en nuestro interior.

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